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Varaduras

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Publicado en Revista Timoneles.

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Desvarando : algunas ideas para tener agua bajo la quilla

Si bien los mejores deseos dan un pie de agua bajo la quilla, ningún navegante esta exento de varar y quedar en una posición incomoda o de peligro. Los bajos son uno de los principales enemigos de cualquier capitán. Es bueno conocer algunos recursos para salir de ellos.

Era pleno enero. Un velero que regresaba de su estadía en Punta del Este se encontró ingresando a una bahía de la costa uruguaya. De una cosa a la otra finalizó varado. La Prefectura Uruguaya ayudo a descender a sus propietarios y ellos recordaron que disponían de una póliza de seguro por lo que se inmediatamente se conectaron con su agente. Al poco tiempo recibieron a este y a un experto que tomó cartas en el asunto y con la colaboración de un bote que tiro dos anclas, el uso de molinetes y la apertura de la genoa el experto saco al  barco de su posición evitando daños al mismo que hubieran sido sin duda mayores costos que los aplicados a removerlo del sitio adonde había sido llevado por viento y ola. Esto no fue maravilloso milagro si no fruto de una técnica aplicada al barco y en el lugar respectivo.

Todos los afectos a la navegación manifiestan su preocupación por no vararse. Y ello hasta en la nautica comercial adonde hay barcos que permanecen dos o tres meses varados hasta que llega una plea suficiente para salir sin destruir el barco de 250 metros. Para nosotros navegantes deportivos la pregunta es ¿si acaso aplicadas todas las prevenciones y conocimientos por la causa que sea nos varamos que podemos hacer?

Todos afuera

La regla de oro es “se sale por donde se entra”. Varados queda siempre el recurso de con una sonda de mano revisar nuestras bandas, proa y popa. Generalmente comprobaremos la regla de oro “salir para popa”. Que deberá ser ejecutada con cuidado ya que un timón mas largo que la quilla puede engancharse y provocar daños graves. Dicha situación en cuanto a conocer la nave y su timón se aplica igualmente cuando se trata de una salida con remolque hacia proa, banda o girando la nave en su eje. Existen barcos que su salida de una varadura se transformó en graves daños o directamente en hundimiento por roturas al presionar el timón partes sensibles.

Tres puntos muy importantes

La Marea ¿Como viene la marea? ¿Nos hemos varado en un momento de plea máxima y si no salimos urgentemente quedaremos absolutamente varados al agravarse nuestra posición por falta de agua? ¿Acaso nos hemos varado en baja y justamente el agua está subiendo y es cuestión de esperar un rato? Todas estas son preguntas que deben responderse con tranquilidad y teniendo en cuenta que los establecimientos en mareas son previsiones que pueden varias por distintas causas y que la mejor información ha de provenir de la que nos de un puerto en nuestro sistema y de nuestra propia información recogida en el lugar por la observación de los fenómenos locales.

El fondo Determinante a la hora de las precauciones y varamiento es tener en cuenta que superficie es la que tiene el fondo.  ¿Barro?, ¿Piedras? ¿Arena? Esto deberá hacer que nos cuidemos o relajemos según sea y también ha de variar la conducta y urgencia inmediata que la situación nos provea.

Las condiciones Del mismo modo no es igual vararse en un día tranquilo y sin viento que con oleaje. O bien el un viento nos tienda a agravar el problema al abatir a la nave sobre el bajo aun más.

Una dura varadura

Recientemente en una navegación por costas uruguayas procurábamos el ingreso a un río. Lo hacían simultáneamente otras embarcaciones. Todos en el escenario navegábamos en cruceros a  motor de diversas esloras en promedio treinta y dos pies. Con el propietario capitán de la embarcación en que navegábamos habíamos recibido expresas indicaciones de otro navegante para ingresar a dicho rio. Íbamos manteniendo nuestro rumbo cuando en la frecuencia de VHF apareció un capitán solicitando asistencia al grupo que nos precedía.
Indicaba además que tenía un motor que no encendía. Diversas consultas y análisis escuchados en la radio daban posibilidades diversas en cuanto a una hélice trabada en la arena o el mecanismo de inversión de marcha trabado en la pata de la embarcación varada. La insistencia por parte del capitán de la embarcación varada para que le auxiliaran con un remolque trajo la acertada respuesta de la embarcación líder del grupo con el que comunicaba que intentar un rescate significaba poner en peligro a las otras embarcaciones o romper o lastimar por lo que se desistía de dicha actitud.
Nosotros íbamos navegando despacio y al rato llegamos a estar a través es de la embarcación varada. Los prismáticos nos la mostraron como un trofeo deportivo en el cual la arena era la base. La embarcación salio por sus propios medios a la madrugada y tuvo roturas significativas por lo que nos comento la prefectura uruguaya en dos de sus sedes. Valga acotar que la embarcación nos había pasado horas antes y a alta velocidad y su varadura fue –por informe de la misma Prefectura uruguaya- mientras navegaba a  28 nudos. Procuraba el ingreso al mismo rio hacia el cual íbamos todos y el detalle es que abandono un canal principal para hacer de manera segada un ingreso que debe hacerse de manera correcta y con agua de sobra a 90 grados respecto del canal principal y frontalmente a la vía de agua a la que se ingresa.

Para salir de una varadura el primer punto es tratar de no caer en ella.  Esto se logra con el conocimiento de la zona que se navega acompañado como alternativa con una despaciosa exploración de la misma.

Durmiendo la siesta

En una ocasión y desplazándonos en el auxiliar vemos a un amigo que esta “colgado” de la orilla con su barco muy escorado. Hizo una siesta y cuando despertó la baja lo había dejado muy falto de agua.
Con quien me acompaña en el auxiliar le pedimos una driza y la prolongamos con otro cabo. Tiramos alejados de manera transversal a la línea de crujía mientras el barco se escora aun mas de lo que esta. El capitán colabora con el motor y el velero de 30 pies lentamente abandona su incomoda posición. Nuestro amigo sonríe aliviado pues ha pensado que se iba de noche. Bien de noche.

En una ocasión con mi barco me vare sobre arena. No había respetado el rumbo correcto. Con el sutil detalle que había pasado una loma y era imposible salir por el tiro de otro velero que me asistía. Ahí también volvimos a utilizar el recurso de sobre escorarlo a nuestro velero con una driza arraigada en el tope del palo para que el quillote pasara por arriba de la loma en cuestión combinando dicho efecto logrado desde un gomón con el tiro del otro velero por proa. En este caso el problema subsiguiente fue correr rápidamente nuestro barco pues la correntada lo llevaba hacia otro banco! Pudimos evitar la otra varadura por suerte y por la velocidad del auxiliar.

Navegando en los bajos

Vamos navegando el Rio Negro en Uruguay. El crucero en que hemos sido invitados se pone un banco de arena de tal modo que queda escorado en un importante ángulo y muy subido al banco. Muy preocupante aunque hemos entrado a velocidad media y no ha habido más que deslizamiento. El barco tiene diez toneladas. Su propulsión dos patas Mercruiser. Salimos en cinco minutos de reloj. Con el capitán acordamos de colocar los motores en marcha atrás. Esto hace que el chorro de sus hélices se dirija hacia el fondo en que el barco apoya y comience a remover la arena. Vemos pasar la arena raudamente hacia proa. No nos preocupamos porque las patas tomen arena y tapen los sistemas de refrigeración pues la toma de agua esta modificada y es en el casco. El quinto minuto nos encuentra tirando hacia una banda y otra desde popa con el auxiliar que tenemos en servicio, con lo que logramos que en segundos se abra un canal entre el barco y el fondo y el barco zafe de la situación.
Si nos hubiéramos atendido el panorama inicial debiéramos habernos desesperado pues el fondo lo veíamos a cinco centímetros de la superficie. La creatividad y la técnica ganaron a la falta de agua facilitadas porque en la zona de hélices teníamos agua para hacer trabajar los motores.

Varados en el Canal Costanero

En cierta ocasión – me relato un navegante – se encontraban en el Canal Costanero unas cuantas embarcaciones mal varadas. Llegó a la zona un velero que a todas luces no podía pasar. Avanzo hasta donde pudo. Y se varó. Inmediatamente su capitán hizo aparecer en cubierta un gomón inflable y lo preparo botándolo al agua. Lo cargo con dos anclas, unos bidones que llenó con agua y algunas cosas mas y filando la escota de mayor hizo que la botavara se pusiera de través por lo que luego dirigió el gomón al que había hecho un aparejo hacia el extremo  de la botavara. Izo el gomón y el barco se escoró de manera sostenida. Acto seguido puso su motor y lentamente paso entre los varados que con admiración veían como este creativo navegante se iba temprano para su amarra mientras ellos quedaban esperando la plea como única manera de zafar de sus incomodas posiciones.
En el caso de no disponer de un gomón podrán colgarse elementos pesados en el penol de la botavara y luego abrir la misma obteniendo similar efecto de escora la que variará según los pesos que logremos.

 La escora es un recurso habitual para zafar de varaduras y es sabida la figura de tripulantes aferrados a los obenques del velero para producirla. 
La escora puede ser contribuida con un desplazamiento de pesos en el propio interior del barco y aun al vaciar tanques de agua de una banda en los casos que se los dispone así repartidos.

Varaduras extremas

En algunos casos la falta de agua, se torna luego de la varadura en extrema y la embarcación puede escorar y recostar su banda y obra muerta en el fondo. En esos casos se puede producir  un efecto de sopapa sobre la embarcación por parte del fondo que obliga a estar atento al momento en que se produce la plea para poder mover el barco evitando que dicho efecto sopapa lo mantenga pegado al fondo o lecho. Y finalmente quede hundida al no poder despegarse. En las varaduras extremas la embarcación es muchas veces sometida a esfuerzos y recibe golpes de olas que van debilitando su estructura o agravando su varadura. Y simples varaduras no encaradas correctamente se convierten finalmente en varaduras extremas.

Los pesos son pesos

En cierta ocasión y navegando en una goleta de 16 metros ingresamos a un recreo en el Delta del Paraná. Pasamos la noche y el amanecer nos dio a la goleta varada y a su timón hundido en el barro. El capitan con urgencia por irse. Todas las maniobras planteadas con el motor (potente y rugiente) fallaron. Éramos un grupo grande de amigos en ese barco y en otros. La idea fue poner una multitud en el extremo absoluto de la proa (botalón incluido). Resultado fue que la embarcación levanto su popa y pudo bascular su quillote por lo que zafó de su varadura y el capitán pudo partir como deseaba.

Dadme un punto de apoyo y moveré el mundo

Vemos que los auxiliares son, con un motor adecuado, un elemento sumamente útil para apoyarnos y escorar o tirar de un barco sea de vela o motor y poderlo desvarar. Pero… ¿Que otros remedios tenemos disponibles en la farmacia de la varadura?

Podemos apoyarnos en las velas pues una genoa o una mayor también pueden dar la escora necesaria y por supuesto propulsión para hacerlo. Podemos  llevar un ancla lejos o que otra embarcación la coloque y nos alcance su cabo y usarla para traccionar y salir de la posición inadecuada (y dos… y tres anclas si fueran necesarias). Podemos bajarnos y empujar (si la embarcación es pequeña y hacemos pie con posibilidad de hacer fuerza) y hasta podemos tomar (de estar en un riacho) un cabo a tierra. “Yo no tengo fuerza…” o “yo no puedo hacer fuerza” dirá algún navegante. Pues bien… molinetes de velas, un cabrestante de anclas o  en ciertos cruceros el uso de sus pescantes con motor pueden reemplazar hábilmente el tirar uno mismo por la multiplicación de fuerzas de manera mecánica.
Cuando mencionamos el ancla esta no solamente nos da la posibilidad que haciendo buena cabeza se pueda tirar como punto de apoyo si no que hasta inicialmente nos permite evitar que un viento o la corriente nos arrumben aun mas en la varadura. No agravar la situación es sin duda una manera de facilitar el desvararse.
Desde luego que el tema no es hacer brutamente las cosas y romper. En cierta ocasión un crucero varado groseramente fue liberado por tres personas que, silenciosamente y con palas, fueron haciendo un canal a ambos lados de la embarcación y luego esta trabajo con sus motores logrando salir de su posición desventajosa.
Dentro de los puntos de apoyo sin duda que la tripulación y su calidad hacen a la resolución de varaduras (y muchas otras situaciones).  Una tripulación de familia tipo pasajeros ha de ser menos útil que un grupo de amigos hábiles y navegantes al momento de jugar las posibilidades y acciones. Y toda operación de varadura puede ser mala o no tener efecto si en la nave asistente o en la asistida no hay claridad y conocimiento mediano que contribuya.

Olas producidas por la naturaleza u otros barcos pueden perjudicar por golpes pero también beneficiar si se las utiliza teniendo motor o vela para zafar en el momento de la cresta bajo el barco.
Algo importante es que el uso del motor inadecuadamente puede generar que ingresen al sistema de refrigeración del mismo arenas, o barros obturando los circuitos de refrigeración y provocando recalentamientos en el momento o posteriormente.

Mas allá del diccionario todo navegante sabe – muchos temen – que varar es una posibilidad perfectamente ligada al ejercicio de la navegación. Si bien la regla de oro es prevenir para evitar varaduras no está de más recordar siempre los principios básicos para salir de ellas.

Resumiendo:

1) Lo mejor es no vararse: conocer la zona y ante dudas navegar despacio.
2) Varados, el análisis de circunstancias (fondo, marea y condiciones) es vital
3) Regla de oro general: de una varadura se sale por donde se entra
4) En los barcos a motor la generación de canales bajo la quilla ayuda sobremanera
5) La escora en veleros es una de las técnicas generalmente mas redituables
6) El incremento de fuerzas –molinetes, cabrestantes, etc – puede ayudar mucho.
7) El manejo de los pesos a bordo es un recurso que no debe olvidarse.

Hasta la próxima y …mucha agua bajo la quilla !!